Periódico The Times / Reino Unido (Ver nota original)
Por qué la música está cada vez más fuerte
Adam Sherwin,
4 de Junio de 2007
Corresponsal
Papá tenía razón desde el principio – el volumen del rock se está volviendo cada vez más fuerte y ahora los expertos en grabación han advertido que el sonido de los álbums en el tope de las listas está haciendo sentir enfermos a los escuchas
Ese efecto de distorsión a través de tu álbum de Oasis no es una invención de los hemanos Gallagher. Compañías de grabación están usando la tecnología digital para subir el volumen de los CDs hasta “11”.
Los artistas y jefes de las compañías creen que el mejor álbum es el que suena más fuerte. Los volúmenes sonoros estan siendo artificialmente subidos para que la música se siga escuchando notoriamente cuando compite contra ruido de fondo en los pubs o en los coches.
Los Ingenieros líderes de los estudios británicos están comenzando una campaña en contra de esta extendida técnica que remueve el rango dinámico de una grabación, haciendo que todo suene “fuerte”.
La “limitación de picos” aplasta el rango sonoro a un nivel, removiendo los picos y pozos que normalmente separarían una estrofa suave de un estribillo potente.
El proceso ocurre durante el Mastering, la etapa final antes de que el track sea preparado para su lanzamiento. En los días del vinilo, la aguja saltaría fuera del surco si el track estuviera demasiado fuerte.
Pero los detalles musicales de hoy, incluyendo las voces y las cajas (tambor o snare drum), se han perdido en la nebulosa y muchos reproductores de CDs responden al desafío de frecuencias agregando un zumbido distorsionado a los tracks.
Oasis comenzó la guerra del volumen y álbums recientes de Arctic Monkeys y Lily Allen han empujado la aguja del volumen aún más allá.
Californication, de los Red Hot Chili Peppers, considerado “inescuchable” por expertos de los estudios, es el sujeto de una ptición online pidiendo que sea “remasterizado” sin su sonido áspero y ultra comprimido.
Peter Mew, ingeniero de mastering senior en Abbey Road Studios dijo: “Las compañías de grabación están compitiendo en una carrera armamentista para hacer el álbum que suene “más fuerte”. Las partes suaves se están convirtiendo en fuertes y las partes más fuertes se están convirtiendo simplemente en un zumbido.”
El Sr. Mew, que se unió a Abbey Road en 1965 y masterizó los álbums clásicos de los años 70’ de David Bowie, advirtió que los álbums modernos ahora inducen náuseas.
Dijo: “El cerebro no está equipado para aceptar zumbidos, distorsión. El CD induce una sensación de fatiga en los escuchas. Se convierte en psicológicamente cansador y casi imposible de escuchar. Esta puede ser la razón por la que las ventas de CDs se están yendo en picado.”
Geoff Emerick, ingeniero en el álbum Sgt. Pepper de los Beatles, dice: “Mucho de lo que se edita hoy es básicamente un confuso desorden. Capas enteras de sonido desaparecidas. Es porque las compañías de grabación no confían en el escucha a la hora de decidir por si mismos si quieren subir el volumen o no.”
Las descargas han exacerbado este efecto. Las canciones son comprimidas otra vez en archivos digitales antes de ser vendidas en iTunes y sitios similares. La reducción en calidad es tan marcada que EMI a introducido tracks digitales de mayor calidad, obviamente a un precio mayor, en respuesta a la demanda de los consumidores.
Domino, la compañía discográfica de los Arctic Monkeys, defendió el uso de la compresión hecho por la banda en sus álbums tope de listas, como una forma de hacer que su música sonara “impactante”.
Angelo Montrone, un ejecutivo de One Haven, una compañía de Sony Music, dice que esta técnica está “causando a nuestros escuchas fatiga e incluso dolor mientras tratan de disfrutar de su música favorita.”
En una carta abierta a la industria musical, el preguntó: “¿Alguna vez han escuchado alguno de esos tonos de test en TV, cuando la estación está fuera de aire? ¿Notaron cómo se convierte en dolorasemente molesta en un muy corto período de tiempo? Eso es esencialmente lo que estáis haciéndole a una canción cuando la super-comprimes. Elimináis toda la dinámica.”
Mr Montrone editó un álbum libre de compresión del grupo de raíces de Texas Los Lonely Boys, que vendió 2.5 millones de copias.
Val Weedon, de la UK Noise Association (Asociación del Ruido del Reino Unido), ha hecho un llamamiento al ‘cese del fuego’ en la “guerra del volumen”. Dijo: “Música con exceso de graves ya es un de los problemas más grandes para los vecinos que la sufren. Una cosa es que la música sea fuerte, pero hacerla deliberadamente ruidosa no tiene sentido.”
El Sr. Emerick, que regrabó el Sgt. Pepper en el equipamiento original del estudio con artistas contemporáneos, admitió que las bandas siempre han tenido que pelear para poder llevar adelante su visión artística.
El nos dice: “Los Beatles no querían que se alterará ninguná sutileza en Sgt. Pepper. Tuve una pelea importante con el ingeniero de Mastering porque insistí en estar presente durante el transfer final.
Los Beatles presionaron a Parlophone, su compañía discográfica, para que les prensaran sus discos en vinilo más grueso para que pudieran conseguir más graves.
Bob Dylan se ha unido a la campaña para recuperar la dinámica de la música. Le dijo a la revista Rolling Stone: “Escuchas estos discos modernos, son atroces, tienen sonido en todas partes. No hay definición de nada, de voces, de nada, como si fuera – estática.”
Sonido de Estudio
— El oído humano responde al sonido promedio de una pieza musical, más que a sus picos y crescendos. Sonidos débiles y fuertes se aplastan juntos, disminuyendo el rango dinámico, aumentando el volumen promedio.
— El nivel de saturación para una señal sonora es el tope de la escala digital, o 0dB. En los 80’s, el nivel sonoro promedio de una canción era –18dB. El advenimiento de la tecnología digital permitió a los ingenieros empujar los tracks ya mezclados más cerca del máximo posible, 0dB.
— La curvas de una onda sonora, que representan un amplio rango dinámico, se podan y aplanan para crear “square waves (ondas cuadradas)” que generan un efecto de zumbido y distorsión digital en los reproductores de CD.