Períodico The Guardian / Reino Unido (Ver nota original)
Como los CDs están remasterizando el arte del ruido
Los álbums están aumentando su volúmen y la calidad sonora está sufriendo. Audiófilos e Ingenieros desprecian la moda... ¿pero quién la maneja?
Tim Anderson
Jueves 18 de enero de 2007
The Guardian
“No puedo soportar el sonido de los CDs de hoy” dice Roland Stauber, un amante de la música de 39 años que trabaja en la industria automotriz. “Suenan ásperos y fuerte. Muy raramente compro nuevos lanzamientos.”
La nostalgia en la música no es nada nuevo, pero esto es diferente. Hay sólidas razones técnicas por las que los CDs masterizados actualmente suenan inferiores a aquellos hechos 15 años atrás. Los ingenieros que hacen el “master” – la mezcla de la cual se prensan los CDs – se encuentran bajo una presión irresistible para comprometer la calidad sonora.
Tim Young masteriza álbums en los Estudios Metropolis en Londres. Tiene una credenciales impecables, habiendo trabajado con bandas desde The Clash y The Smiths allá por los años 70’s, hasta Madonna, Iron Maiden y Sugababes hoy día. “Todos están intentanto conseguir impacto inmediato”, explica. “Lo que sucede es que todas las partes fuertes del álbum tienen que ser tan fuertes como el primer track. Por lo que consigues un efecto fatigante. No hay luz y sombra en él."
Young tiene experiencia de primera mano en la “guerra del volumen”, donde los estudios compiten para hacer CDs más fuertes. “Cuando los CDs emergieron como formato, a mediados de los 80’s, no había mucho que pudieras hacer para que sonaran más fuerte. En la primera mitad de los 90’s, varias máquinas electrónicas empezaron a aparecer que permitían que pudieras conseguir más volumen aparente. Los ingenieros de mastering empezaron a utilizar estas máquinas, inicialmente en USA, para hacer los CDs más fuerte. El impacto viajó a través del Atlántico.” Nos dice.
Musica dañada
“En 1992 hice un álbum para una banda de metal pesado Británica. Me llegó un mensaje de pánico de su A&R en USA diciendo: ‘Estamos realmente preocupados. El nuevo álbum no suena tan fuerte como Aerosmith o algo así. Ese fue el principio...”
Por supuesto, el ingeniero de mastering no tiene control sobre cuán fuerte un CD es reproducido. Pero esto trata del volumen a la que las señales de bajo nivel son codificadas en el CD. Artistas y compañías discográficas creen que la música más fuerte se va a destacar, pero en la práctica, el escucha seguramente la bajará. Desafortunadamente, las técnicas para maximizar el volumen están dañando a la música en sí misma.
Steve Hoffman se especializa en remasterizar álbums clásicos del rock, y es un adversario declarado de la “guerra del volumen”. Preguntado sobre lanzamientos recientes, uno de Lily Allen y otro de Arctic Monkeys, nos dice: “Todo está fuerte, todo está brilloso, pero no hay ninguna sutileza en ninguna parte, es un sonido que a uno lo cansaría muy rápido.”
¿Por qué suena mal? “Mucho del procesamiento de señal está en la etapa del mastering, del tipo de procesamiento que era casi imposible en los viejos días del analógico”, dice Hoffman. “Ahora tienes estaciones de trabajo digitales que sin misericordia alguna destruye toda la dinámica de la música. El otro problema es el excesivo uso de la ecualización. La ecualización en el mundo digital es muy áspera, y la mayoría de los ingenieros de mastering tienden a excederse en su uso. Simplemente subes al límite tu EQ y después lo comprimes digitalmente, por lo que todo suena como una ametralladora, y después todo suena realmente fuerte. Desafortunadamente, una vez que la dinámica es suprimida de la música, es imposible recuperarla”, nos cuenta Hoffman. “No importa a qué volumen lo reproduzcas. Cuando todo está fuerte, ya no suena fuerte. La única forma de que algo suene fuerte es cuando hay algo suave que lo precede, porque sino, no hay punto de comparación.”
Jason Howse es un ingeniero de sonido que trabajó con artistas como Diva, Faceless y A Guy Called Gerald. Refiriéndose a la música dance, dice: “Básicamente quiere el álbum tan fuerte como sea posible, porque va a ser reproducido en un ambiente donde el volumen lo es todo.” Pero…¿por qué no usar el control de volúmen para evitar la pérdida de rango dinámico? “Eso sería lo que hay que hacer”, contesta, “pero esto es simplemente lo que nos demandan las compañías discográficas, no el escucha, pero si las discográficas y los artistas.”
Los ingenieros de mastering tienen muy pocas opciones. “Uno de los mitos que quisiera erradicar es que esto es culpa de los ingenieros de mastering que se volvieron locos con sus controles”, nos dice Young. “No es cierto. Son los artistas y los productores los que nos lo demandan.”
“Tengo a un famoso cantante de los 60’s que está preparando su retorno este año. Mastericé su álbum y le pregunté: ‘¿Qué opinas del master?’ Me contestó: ‘Suena genial, pero no está tan fuerte como el nuevo álbum de Paul Simon. Tienes que hacerlo más fuerte.”
Golpeándose contra la pared
¿Cuánto importa? Para una pequeña pero quejumbrosa e importante minoría importa muchísimo. Los foros de internet se desbordan de discusiones sobre que CDs antiguos o lanzamientos de LPs tienen el mejor sonido, mientras los fans buscan la música de su juventud.
“No hay nada de malo en los CDs distorsionados y sobre-limitados per se”, dice Graham Sutton, músico de Bark Psychosis e ingeniero de sonido. “Es cuestión de estética, después de todo. Pero lo que puede ser apropiado para Whitehouse o Merzbow puede no ser lo apropiado para Norah Jones. Ya estamos en el punto en el que los CDs no pueden hacerse más fuertes, simplemente más distorsionados. La pared de ladrillos ha sido alcanzada (brickwall). Me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que las compañías discográficas re-re-reediten sus catálogos, re-remasterizados para conseguir más rango dinámico.”
CDs COMPROMETIDOS
Lily Allen
Alright, Still (Regal, 2006)Este pop lleno de vida sonaría mejor si no estuviera masterizado para conseguir volumen a expensas del rango dinámico.
Iggy Pop and the Stooges
Raw Power (Columbia, 1997)Remixado por Pop en 1997, se mantiene entre “los CDs más fuertes hechos jamás.”
Red Hot Chili Peppers
Californication (Warner, 1999)Criticado por su compresión excesiva y sus niveles de distorsión. Es sujeto de una petición online pidiendo una reedición.
Oasis
(What's the Story) Morning Glory (Creation, 1995)Album excepcionalmente fuerte que “forzó” a otros a competir en volumen.
Rush
Vapor Trails (Warner, 2002)“No puedo escuchar este álbum de ninguna forma; le falta claridad, las canciones suenan iguales”, dice una crítica de un usuario en Amazon. El mastering extra fuerte puede ser el culpable de esta percepción.
Paul Simon
Surprise (Warner, 2006)Incluso, estrellas largamente establecidas del folk están compitiendo el la “guerra del volumen”, con el consecuente detrimento de la calidad sonora.